Electrodomésticos de segunda mano

Cualquiera que haya amueblado una casa sabe que una partida importante de dicho proceso se lo llevan los electrodomésticos, tanto de línea blanca como de línea marrón. Por ello es importante dar algunas pistas de cómo ahorrar en compras de electrodomésticos, acudiendo al mercado de segunda mano.

La segunda mano es un concepto que a raíz de la crisis se ha disparado. Tampoco nos engañemos, siempre existió. Pero si a las mermadas posibilidades económicas de la población sumamos las ventas por Internet, y el auge de este tipo de tiendas en nuestras ciudades, se comprenderá fácilmente que la segunda mano se ha convertido en un fenómeno del comercio (siendo el caso de las tiendas, en realidad, más una consecuencia que una causa). Y en algunos casos, casi se podría decir que se ha pasado de vender y comprar de segunda mano por necesidad económica a instalarse entre nosotros ese concepto un poco como una moda. La palabra puede ser un poco chocante, pero no es del todo incierta. Nos hemos acostumbrado a algo que al fin y al cabo supone un buen ahorro de dinero a largo plazo.

Este mercado es tremenda mente variado y es una de las opciones preferidas por los consumidores, sobre todo cuando se trata de equipar una casa nueva, normalmente el presupuesto se va en la compra del inmueble y el dinero disponible para el interior de la vivienda es reducido, afortunadamente tenemos varias opciones:

Los particulares, personas conocidas o bien desconocidas, que estén vendiendo algún aparato eléctrico del hogar que ya no necesite, podemos hacer contacto a través de referencias, anuncios, plataformas de comercio electrónico, etc.

Las tiendas de segunda mano genéricas, normalmente casas de empeño que venden aquello que les han dejado como garantía, y que generalmente venden estos productos a módicos precios para que sean comprados rápidamente.

Las tiendas especializadas en la compraventa de electrodomésticos de segunda mano, establecimientos que se dedican a la compra masiva de electrodomésticos, para la posterior reventa.

Queda claro que es el mercado donde podemos encontrar mejores precios y más opciones, por ellos es normal, pensar en acudir a este tipo de compra cuando se trata de productos que no tienen que ser necesariamente nuevos, sino que tengan perfecta funcionalidad a menor costo. Sin embargo hay que dejar en claro que también se corren ciertos riesgos, no podremos estar seguros del funcionamiento del equipo hasta comprarlo y la garantía en algunos casos es por poco tiempo o nula, en comparación a las garantías que son generalmente de un año en caso de los productos nuevos.

Por otro lado, y especialmente en estos aparatos antiguos habrá que tener en cuenta el uso que les vamos a dar y su certificación energética. Dicho de otro modo, si les vamos a dar un uso intensivo quizás estemos gastando en energía a medio plazo una cifra mayor que la que hemos ahorrado con este tipo de compras.